XXIX. VUESTRO FIEL ESPÍA (I’M YOUR SPY ) 

Mordechai Vanunu

Yo soy el oficinista, el técnico, el mecánico,
el conductor.
Decían, Haz esto, haz lo otro, sin mirar a la izquierda
ni a la derecha,
no leas el texto. No mires el conjunto de
la máquina. Tú sólo
eres responsable de este tornillo, de este
sello en particular.
Ésta es tu única ocupación. No te importe
lo que pueda haber por encima de ti.
No intentes pensar por nosotros. Vamos, conduce. Sigue
adelante. Sigue, sigue.
Así pensaban los grandes, los inteligentes,
los visionarios.
No hay nada que temer. Ni por qué preocuparse.
todo va perfectamente.
Nuestro oficinista es muy diligente. Es un
simple mecánico.
Es un hombrecillo.
Los hombrecillos no oyen, sus ojos
no ven.
Nosotros tenemos cerebro, ellos no.
Contéstales, se dijo a sí mismo, se dijo
el hombrecillo,
el hombre con cerebro propio. ¿Quién manda
aquí? ¿Quién sabe
adónde va este tren?

¿Dónde tienen el cerebro? Yo también tengo cerebro.
¿Por qué veo la maquinaria completa?
¿Por qué veo el precipicio?
¿lleva conductor este tren?
El oficinista-conductor-técnico-mecánico
miró hacia arriba.
Se echó hacia atrás y miró —¡monstruoso!
No lo podía creer. Se frotó los ojos y... sí,
ahí está. Estoy bien. Veo
el monstruo. Soy parte del sistema.
Firmé aquel documento. Y sólo ahora leo el resto
de las palabras.
Este tornillo es parte de una bomba. El tornillo soy yo.
Cómo
pude no verlo, y cómo siguen los demás