VI. «COMPRADOS Y PAGADOS» POR LA UNIÓN SOVIÉTICA

David Cortright

Ronald Reagan declaró en una ocasión que los movimientos pacifistas occi­dentales «están todos patrocinados por una cosa llamada World Peace Council (Consejo Mundial para la Paz) que está comprada y financiada por la Unión Soviética». Sus palabras son una reiteración del mito defendido por la derecha ideológica, que afirma que los movimientos de paz estaban controlados y ma­nipulados por Moscú. Éste no fue el caso durante los años ochenta, ya que el Nuclear Freeze, un movimiento originado en Estados Unidos con el fin de promover el desarme nuclear, y los movimientos por el desarme en Europa occidental, se distanciaron de los denominados Peace Councils (Consejos de Paz) y casi siempre manifestaron su oposición a las armas nucleares, con inde-pendencia de si pertenecían al bloque occidental o al soviético. De hecho, una de las características propias del movimiento pacifista en la década de los ochenta fue su oposición al pensamiento impulsor de la Guerra Fría y a sus estructuras. Nos oponíamos a la filosofía militarista sin prestar atención a su origen, sin atender a si procedía del Este o del Oeste.

En lugar de estar influidos por Moscú, en realidad el movimiento pacifis­ta pudo haber ejercido influencia en la mentalidad soviética. El Nuclear Freeze y los movimientos europeos por el desarme produjeron un cambio en la cul-tura política de Occidente de tal modo que hizo posible que los líderes sovié-ticos eligieran a un reformista como Mijaíl Gorbachov. Los movimientos pa-cifistas contribuyeron a poner en marcha varias iniciativas de gran importancia para el desarme, que con el tiempo llegaron a integrarse en la política oficial soviética. Ronald Reagan lo entendió al revés, pero quizás fue el Kremlin el que se dejó influir por el movimiento pacifista.

Con la concesión del Premio Nobel de la Paz de 1996 a Joseph Rotblat y al movimiento de científicos de «Pugwash», se reconoció el papel esencial que desempeñó el diálogo entre el Este y el Oeste como factor impulsor en el proceso de distensión de la Guerra Fría. Desde sus inicios a finales de los cincuenta, las cumbres de Pugwash se convirtieron en un valioso foro de co-municación y diálogo entre los científicos de la Unión Soviética y sus homólogos de Occidente. Sus sesiones fueron el germen de numerosas inicia-tivas para el control armamentístico y la verificación de arsenales.

Yevgeny Velikhov fue uno de los científicos soviéticos participantes en estas conversaciones con Occidente que ejerció una mayor influencia. Se le considera un pionero y vanguardista innovador en materia de tecnología in­formática. Llegó a ser uno de los dirigentes del programa de fusión soviético. En la década de los setenta, Velikhov fue elegido para asesorar al Ministro de Agricultura sobre las posibilidades de utilización de sistemas informáticos en los cultivos. Ambos establecieron una estrecha colaboración que se mantuvo durante el proceso progresivo de ascenso del ministro dentro del Partido Co­munista Soviético y se prolongó hasta que alcanzó la presidencia de la Unión Soviética. Se trataba de Mijaíl Gorbachov. Velikhov pasó entonces a ser su principal Asesor Científico y fundó el Comité de Científicos Soviéticos por la Paz y contra la Amenaza Nuclear. Invitó a los científicos occidentales a que se unieran a sus colegas soviéticos con el objetivo de ejercer una oposición clara al programa estratégico de defensa llamado «Guerra de las Galaxias» y a que colaboraran en la campaña a favor del programa de verificación del control armamentístico. En la Conferencia Pugwash de 1985 que tuvo lugar en Copenhague, fue el mismo Velikhov